
Anlurina. Me detengo. Con los pies clavados en el suelo comienzo a pensar en la belleza. Tanto nos cautiva, nos deja sin respiración. Por momentos, encontramos la perfección. Pero la belleza fluye. Y se marcha. Steven Shainberg es quizá uno de los pocos directores que se han atrevido a filmar ese dinamismo que posee la belleza. La belleza más dinámica, más revoltosa y truculenta, se encuentra viajando incesantemente entre los miembros que componen una relación. Por eso, Shainberg necesita eliminar cualquier elemento estático y banal. Necesita bucear en lo extraño. Trazar líneas de fuga, como diría Deleuze, para que la belleza dinámica salga desnuda, sin interferencias. En Secretary, anterior película de este director americano, utilizaba el juego como punta de lanza para rasgar cualquier idea preestablecida sobre la seducción y el amor. El juego inventado, Tripotrapos. El juego que saca a relucir la belleza dinámica, la que fluye. Es irónico que en esta nueva película, Fur: an imaginary portrait of Diane Arbus, haya fijado su mirada en un personaje histórico que, como el propio director, estaba obsesionado con captar esta belleza dinámica. En realidad, Diane Arbus también podría haber sido protagonista de la anterior película de Shainberg. Dos mujeres tan huecas. Desesperadas por salir de los patrones sociales en los que se ahogan. Y encontrar la belleza en el lugar más extraño. En el que todavía no existen reglas. Porque la sociedad lo desprecia, lo margina. Diane y Steven, obsesionados con este tipo de belleza, nos enseñan un camino anteriormente recorrido por otros pensadores. Y es que todo es cuestión de transvalorar, de rasgar la cortina, de jugar. Es tu turno de jugar, Tripotrapos.
1 comentario:
Una reverencia a anlurina, cuya forma de escribir me apasiona. Un saludo a tripotrapos, al que por alusiones tengo muchas ganas de conocer.
La belleza sí... constantemente tengo conversaciones con mi compañera de piso acerca de ese tema... ¿Es subjetiva?, ¿hay unos cánones universales? Desde luego este director (no recuerdo el nombre: el de Secretary, anlurina) nos hace ver que la belleza puede habitar en el rincón más sórdido, de manera que el campo de la "belleza" se expande, sus límites se desdibujan.
La belleza, ¿qué es?. Qué difícil definirla. Supongo que es aquello que provoca una sensación de equilibrio, de armonía, de placer... Hablaba ayer algo parecido con anlurina. Su visión nos lleva más o menos a dilucidar que la belleza es efímera incluso cuando lo bello es algo estático (por ejemplo un cuadro, que en principio no se modifica físicamente con el tiempo, como puede ser un rostro). Ese placer, esa sensación de belleza, no es la misma para una persona cuando lo mira por primera vez que cuándo lo conoce bien. Quizá al principio al estudiarlo y apreciar los detalles, esa "belleza" vaya en aumento; quizá, precisamente por la costumbre, por la familiaridad que se va adueñando del cuadro, esa sensación se diluya, hasta que el cuadro deje de ser tremedamente bello para ser "bonito". No sé si esta teoría es válida para personas, ni si quiera sé muy bien si la comparto contigo, anlurina (es posible que aquel admirador del cuadro termine totalmente fascinado o incluso obsesionado por él). Es tan difícil debatir sobre conceptos tan subjetivos...
Jajajajaja... debe ser que considero tan "bello" el blog, que sin darme cuenta me he puesto a escribir sin parar, cuando lo principal que quería era felicitaros por vuestra nueva apuesta literaria. Espero que este proyecto os haga crecer y disfrutar; ¡ánimo, que ya tenéis al menos una admiradora...!
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