lunes, 11 de octubre de 2010

Nacimiento, Segunda parte.

Tripotrapos. Atrás quedaron esas oleadas de mil sensaciones de la última vez que viajamos en el blog.
Anlurina. Sí, pero... Y cómo terminó eso?
Tripotrapos. Las sensaciones fueron haciéndose mayúsculas, Anlurina. El cuerpo iba cambiando, abriéndose y contactando fuertemente con la naturaleza. Tras horas de mucha fuerza, como en las peleas de los amos de la selva que vemos en los documentales, de nervios y llantos y gritos y desmayos, ... un llanto. Un nuevo ser. Una niña. Muy blanca, de cara totalmente redonda, de ojos extremandamente achinados, preciosa. Acababan de nacer dos mujeres, una, todavía niña, con toda su vida por delante; la otra, acababa de nacer como nueva madre.

Ahora, casi 50 días después de la magia, una transformación ha tenido lugar en la casa que habitan las dos nuevas mujeres y el amoroso papá: ha pasado de una simple casa a ser un hogar, una familia. Risas y llantos se alternan en la carita de un bebé que descubre, cada día, nuevos elementos en el entorno que será su mundo. El día, la noche, el cuerpo, las personas, los olores, la música, ... Risas y llantos se alternan en las caras de unos nuevos papás que rebosan de un amor no conocido hasta entonces, imposible de superar.

Ahora, casi 50 días después de la magia, ya es seguro que no es un sueño, ni un delirio. Una nueva persona ha llegado y convive con nosotros y nos ayuda a aprender a ser humanos, a ser animales. Ni mejores ni peores personas, simplemente personas. A ser conscientes de dónde venimos, del amor que seguramente recibimos, aunque no lo recordemos. A ser conscientes del valor de un abrazo, que calma el llanto más desesperado. Del valor de un regazo, del valor de una voz, de un pecho maternal, de una canción, de un paseo.


Hasta muy pronto Anlurina.

lunes, 23 de agosto de 2010

Nacimiento

El momento llega. Oleadas de calor, de intensas emociones, la tripa dura, pequeños descansos entre una y otra.

Huesos que se ensanchan desde hace semanas. Piernas débiles y fuertes a la vez. El bebé está encajado desde hace tiempo, y se borró ya el cuello del útero. Una nueva persona está a punto de llegar, puntual a su cita, con la luna llena resplandeciendo sobre los pueblos, las calles, las playas.

Esperando en casa que sea el momento más oportuno para ir hacia esas cálidas, amorosas y sabias manos de las matronas, y que nos guíen y acompañen en ese momento único.

jueves, 18 de febrero de 2010

Presente, pasado, futuro.

Tripotrapos. Despierta Anlurina, estamos en la próxima parada. Todos esos colores que ves, no son más que los colores de la ilusión. La música que oyes, es la música del porvenir. El ritmo, es de un corazón que late, a su propio ritmo. Lleva ya 13 semanas haciéndolo, y se le da muy bien. Unos ojos grandes, tal cual platos de ensalada, viendo la imagen de un bebé en una pantalla. De dónde han salido esos brazos que mueve tan bien, de dónde han salido esas piernas que dobla tan bien por sus articulaciones, y esos pies, y esas manos, y la boca, y la nariz, y, y, …??

En esta estación del blog-móvil no ocurren cosas, sino que es una misma situación la que absorbe hasta tal punto de que el tiempo desaparece; la mente vaga en el pasado, también en el futuro, y sobre todo en el presente. Tras una finísima piel, se entrevé el cerebro, y también otros órganos de aquello que será una persona, en un futuro. ¿O ya lo es ahora? Eterna discusión. 6’2 cm de la cabeza al coxis. Abres la mano, y ahí estaría.

Respirar

Aunque mi cuerpo y mi mente estén tan alejados de la realidad que yo ni me dé cuenta, la conexión es total. En la eco podía ver cómo, al yo inspirar, el pequeño levantaba las piernas y las estiraba; al expirar, esas mismas piernas se doblaban por sus rodillas, todo en un orden, una paz, y una belleza sin igual. No pude reprimir la idea que eso es su pequeña danza, su pequeña gran danza.

Subamos al tren, o quedémonos aquí un rato más, simplemente observando, y respirando profundamente, al ritmo del baile de esta vida que va creándose…

jueves, 21 de enero de 2010

Cambios....

Tripotrapos. Vamos Anlurina! Súbete a este tren que se está oxidando de tanto estar parado! Que sí que sí, que ya sé que tienes cosas que hacer, cosas que escribir en otros papeles que no más importantes, pero sí más productivos, quizás. Pero súbete y ríete conmigo de la parada última. Cambios... Así la titulé.

Parece mentira que, según pasa el tiempo, lo que en un momento de la vida vemos como un gran cambio, no sea sino el anticipo de otro mucho más grande, mucho más importante.

En septiembre creía que había hecho un gran paso. Cambiar la residencia, observar mi cambio personal y enorgullecerme de mi camino, por muy errante que haya podido ser, que pueda parecer. Cambiar las mil opciones de la ciudad, con toda su oferta cultural, sus bares, tanta gente, el anonimato, ... Cambiar todo eso por la gente de siempre, por la tranquilidad de un solitario paseo entre los campos de trigo, cuyo cambio sólo indica la estación del año en la que nos encontramos (hasta ahora, marrón del campo recién arado, ahora empiezan a brotar los pequeños hierbajos del trigo candeal típicos del sur de la isla, y más adelante tallos altos, fuertes, verdes, que virarán al dorado en verano... y así año tras año, año tras año, los mismos pájaros, el mismo ruido del viento que silba diferentes melodías según el grado de maduración del trigal...).

Cambiar el trabajo en la ciudad, con unos alumnos lejanos a mi entorno, con el anonimato de las tardes fuera de las aulas. Cambiarlo por el trabajo en el pueblo, donde las tardes no son más que una continuación de las mañanas, donde cada paseo recorriendo las calles de Santanyí son un encuentro con algún "hola profe, que pases una buena tarde!" Reconozco que es necesaria cierta madurez para poder sobrellevarlo sin que implique ningún cambio en mi humor. Al final te das cuenta que aquí la vida no está dividida en bloques con muros de hormigón donde cada bloque es un aspecto de tu vida: que si los amigos, que si la familia, que si el trabajo, el hobby, el ejercicio físico. Aquí todo está relacionado, las paredes que separan una cosa de la otra no son más que tímidos paneles japoneses.

De esto me escapaba a mis 18 años. Aunque ahora es diferente. Ahora aprecio la vida como única, y no como compartimentos.

Y supongo que por eso, porque era el momento adecuado, la vida me ha concedido lo que, en este momento, creo que es el mayor cambio que puedo haber tenido en mi vida. Ni idea de las consecuencias, ni idea de si conllevará a algo todavía mayor. Ni idea de si llevará a una profunda tristeza. Ni idea, aunque sí muchas ilusiones, muchos planes, muchos futuros.

Y es que es inimaginable lo pequeñines que somos al lado de la Vida. Algo que brota, no sabes, casi, ni cómo empezó, no sabes qué pasa, pero de repente, algo nuevo empieza. En el cuerpo hay otro corazón latiendo. Así, sin más. Y a partir de ese corazón empieza a crecer una cabeza, y una columna, y ... Pero qué ocurre?? Cómo sabe cómo hacerlo? Cómo puede ser tan listo un simple corazón de pocos milímetros de diámetro? Cómo sabe, si tansiquiera es un pequeño pececito de 17 mm, informarme tan claramente qué quiere que yo coma y lo que no? Cómo puede él solito conseguir que yo ya no coma más chocolate ni patatillas Lays? Y cambiar todo eso por caldos y purés de verduras multicolor?

Cambios... El 2010 promete.