Tripotrapos. Desde la ventana del blog móvil, veo campos de almendros, pinares, alguna playa de fina arena. Un débil maullido sale de mi interior, al aceptar que este paraje me es un tanto familiar. Ves como para nuestro tren, Anlurina? ¿Ves donde para? Es en este mismo sitio donde hace tiempo te estoy contando que tengo depositadas mis ilusiones, mis emociones, es donde reside mi imaginación y mi magia.
¿Saltas del tren, Anlurina? Vamos, así, acompáñame en esa nueva exploració
n. Aquí están tus botas, aquí las mías. Esto que miras es el regla que utilizamos para medir la distancia entre las plantitas. Sólo de esta manera nos queda el suelo tan bien dividido. Y esto que estás oliendo son las primeras plantas aromáticas que sembramos. Son para atraer las abejitas y otros insectos beneficiosos para nuestras hortalizas. Ei! ¡Esta cerveza no es para ti! ¡Es el remedio ecológico contra las babosas!
Túmbate aquí, Anlurina. Alrededor de los bancales. Mira que mullido y cálido que es: lo he hecho con balas de paja. De esta manera no nacerán tantos hierbajos, porque el sol no puede ayudarles a nacer. Además, conserva la tierra la humedad, y las lombrices de tierra, mis aliadas, vivirán mucho más felices.
¡Mira! ¡Allí mismo! ¡Una lombriz! ¡Sigámosla!
¿Dónde estamos? En el fondo de la tierra. Por aquí ya paseamos una vez, y nos perdimos, recuerdas Anlurina? Encontramos muchos seres muy interesantes, y fenómenos extraños ocurrían por doquier. Esta vez creo que será diferente. Simplemente…
¿Ui qué es eso? ¿El blogmóvil bajo la tierra? ¿Tendrá parada aquí? ¿Nos recogerá?
Cambiémonos de ropa, y pongámonos la de paseo, deja aquí tus botas, que el viaje continúa.
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