Bueno, vamos a pasear, pues. El mes de junio se hace latente: el verde que durante estos dos meses pasados iba apoderándose de los campos se está marchitando, ya, por la sed y el calor inconfundible del mes del solsticio de verano. La inminente llegada del verano hace propicio un paseo hasta alguna playa paradisiaca de estas que están en peligro de extinción. Pero esto tendrá que ser otra parada del blog móvil.
Algo me llama la atención, allá, a lo lejos. El color amarillo de unas flores, preciosas, hace que me acerque.
La flor es semejante a la bellísima “estepa juana”, planta endémica de mi isla, aunque de pétalos más pequeños. Y la hoja no tiene nada que ver. La hoja de esta nueva planta que me he encontrado está, literalmente, agujereada, quizás por esto su nombre científico es hypericum
perforatum.
Al lado, mirándola y admirándola, hay una mujer vieja, muy vieja. Me cuenta que, en sus mil años vividos, cada año, cuando llega el sol a hacernos la visita estival, camina hasta esa planta y toma de ella unos cuantos de sus tallos con flores.
- ¿Para qué?
- Pues como remedio ante cualquier tipo de quemaduras. Además, puedes hacer infusiones, que recomiendan para levantar el ánimo.
Atenta a las instrucciones, y dispuesta a convertirme en una gran bruja (buena) recojo yo también la, comúnmente llamada, Hierba de San Juan, y me dispongo a hacer mi propio aceite para las quemaduras, tan apreciado y valioso desde tiempos inmemorables.
Le regalo a la viejecita un fuerte abrazo a cambio de la sabiduría que me ha cedido, y vuelvo al blog móvil, dispuesta a hacer cuanto me ha indicado esa vieja sabia, que espero volver a encontrarme, en algún momento de mi viaje.
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